domingo, 5 de octubre de 2014

La misión familiar

Lamisionfamiliar
“Todos para uno y uno para todos”
Una de las premisas básicas para que una empresa obtenga los mejores resultados y crezca equilibradamente es que su equipo se involucre. Dicho proyecto debe tener un objetivo final, un enunciado que marque el rumbo de su actividad profesional. En términos empresariales se denomina misión de la empresa. Una empresa con unos principios claros es una empresa sólida y robusta, al menos, en sus pilares. Y esto asegura en mucho su éxito.

Esta mentalidad también se puede aplicar a la familia. Una familia con un enunciado familiar claro tiene asegurado un rumbo y una dirección y, por lo tanto, una coherencia educativa y de valores. ¡Una familia es mucho más que el mejor de los equipos!

Aunque pueda no parecértelo, es muy importante que la familia cuente con una misión común, con un objetivo familiar que le ayude a avanzar por una misma línea. Es un lema elegido por todos los miembros, aceptado y asimilado, que guiará el comportamiento y la forma de actuar de la misma. Es una especie de lema similar al que todos conocemos como “Todos para uno y uno para todos”.

Has de preguntarte y preguntar al resto de la familia cuál es vuestro propósito familiar, qué clase de familia queréis ser.¿Os queréis parecer a alguna en especial? ¿Qué relaciones y sentimientos queréis tener en la familia? ¿Por qué cosas estáis dispuestos realmente a luchar? ¿Cuál es vuestro hijo conductor?
Se trata de decidir qué clase de familia queréis ser y entonces identificar los principios que necesitáis para llegar allí.

¿Por qué un enunciado familiar?

Porque un principio familiar es mucho más que un principio individual. Con él se crea un espíritu de familia. Todos los miembros de la familia se comprometen inconsciente y conscientemente con él, produciendo una guía interna que les ayuda a tener claro su destino y a no salirse de este plan estipulado y elegido voluntariamente.

Una vez al año, revisión de la misión familiar

Una vez cada año, deberías incluir en una reunión familiar una revisión de la misión familiar. Todos deben proponer sin miedo sus ideas. Toma nota de ellas y escríbelas en un papel sin juzgarlas. Una vez escritas, cada miembro debe elegir los dos principios que considere más importantes. Posteriormente, de los principios seleccionados se elegirá uno que represente la misión familiar.

Cuando la familia ha propuesto los principios y seleccionado el mejor, es cuando llega el momento de escribir vuestro objetivo familiar y colocarlo en el lugar más visible de la casa (o incluso en todas las habitaciones).

¿Cuál es tu enunciado familiar?

A continuación encontrarás algunos enunciados que pueden darte una idea de lo que puede ser un objetivo familiar. Cada familia ha de buscar su lema y su principio conductor. Lo que para una puede ser importante, para otra puede no serlo tanto.

“La misión de mi familia puede ser”:

  •  Respetar los talentos de cada uno de nosotros, su individualidad y sus diferencias. ¡Somos únicos!
  •  No derrumbarnos ante los problemas y enfrentarnos a ellos con valentía y optimismo. ¡Nuestro sentido del humor es nuestra tarjeta de visita!
  •  Ser siempre honestos y consecuentes, sin tener nunca miedo a decir la verdad o a aceptar nuestras responsabilidades. ¡Somos dueños de nuestras acciones y las asumimos con valentía!
  • Demostrar nuestros sentimientos en cualquier circunstancia y que nos queremos tanto en público como en privado.
  • Conseguir hacer de esta casa un lugar de descanso y seguridad para todos nosotros y todos los que nos visiten.
  • Dar ejemplo de cohesión y amor a los demás y un modelo a seguir por otras familias.
  • Intentar hacer felices a los demás, siendo un motivo de cambio. ¡Podemos mejorar nuestro pequeño mundo!
  • Comunicarnos en todo momento con respeto, demostrándonos amor y expresando nuestros sentimientos. ¡El cómo decimos las cosas es tan importante como lo que decimos!
  • Aprender de nuestros errores para poder ser mejores día a día. ¡Equivocarse es bueno!Aceptamos con alegría las correcciones y ayuda de los demás. Somos humanos y no nacemos enseñados.
  • Valoramos nuestra familia, la protegemos y cuidamos. Todos somos importantes y todos contamos en ella. ¡Nuestra familia es nuestro bien más preciado!
  • Nos levantamos y acostamos con música y “trasmitimos” el ritmo a los demás en el trabajo, colegio, vecinos. ¡Nuestra familia es música!
  • Nunca dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy.
  • Hacemos lo que debemos cada momento, no lo que nos apetece o lo que es más fácil. ¡Esforzarse puede ser un desafío interesante!

Lo importante es que cualquier misión familiar nazca de la aportación de toda la familia, que todos la acepten como suya y así se comprometan anímicamente a defenderla.
Es posible que nunca te lo hayas planteado pero si lo pruebas verás con el tiempo que os ayuda a sentiros “una piña”, fuertes y cohesionados, ya sea como familia o como personas individuales.

Elena Roger Gamir
Pedagoga
Centro de Desarrollo Cognitivo Cognitum

 

  

jueves, 2 de octubre de 2014

Premiar las notas... ¿Una herramienta educativa?

Autor: Pablo Pascual Sorribas, Maestro, licenciado en Historia y logopeda. | Fuente: catholic.net 
Premiar las notas... ¿Una herramienta educativa?
Muchos padres, llenos de buena voluntad, prometen a sus hijos grandes premios para animarles a estudiar. Pero los educadores ven en ello un método arriesgado que no siempre viene acompañado de mejores resultados.
 
Premiar las notas... ¿Una herramienta educativa?

Todos tanto padres como educadores deseamos fervientemente que nuestros hijos y alumnos saquen buenas notas en el colegio. La inteligencia es un factor muy complejo que, afortunadamente, los psicólogos y profesionales de la enseñanza tratan cada día con más delicadeza y profundidad. Ahora ya se sabe que hay muchas clases de inteligencia, una de ellas es la que necesita para superar los exámenes escolares. Pero afortunadamente no es la única. Aunque el valor de una persona no puede ni debe medirse por el catalejo miope de las calificaciones académicas, lo cierto es que en la sociedad actual tienen un valor desmesurado, y que los padres hacemos todo lo que podemos para que las notas de nuestros hijos sean lo más brillantes posible. 

Dentro de esta dinámica, un recurso muy utilizado por los padres es ofrecer a su hijo un regalo si aprueba la evaluación o si saca buenas notas. Pero estas técnicas no acostumbran a tener el resultado que habíamos imaginado.
No conozco a ningún estudiante al que le guste fracasar en sus exámenes. La satisfacción por el éxito es algo natural en las personas pero los padres acostumbramos a explotarlo muy poco. Infravaloramos esa necesidad que tiene todo ser humano de demostrarse a sí mismo y a los demás lo que es capaz de hacer y la sustituimos por un bien material. Pero en realidad, la alegría y el bienestar interior que producen el éxito y la superación de las dificultades, no se puede suplir con ninguna recompensa material.

¿Qué pasa cuando prometemos un regalo para que el estudiante apruebe?

Un padre de primero de básica me dijo que le había comprado un juego de construcción a su hijo Antonio porque se había superado en la segunda evaluación. Le dijo: "Si te sigues esforzando y las próximas notas mejoran, te compraré otro juego de construcción". Supongamos que todo va bien y obtiene el regalo. Cuando llegue segundo, probablemente, Antonio le pedirá a su padre un regalo mejor y más caro. ¿Qué pasará en tercero de primaria?, ¿y en segundo de ESO? Yo lo imagino diciendo a su padre: "O me compras la moto o no apruebo". Y esa no es una buena manera de proceder. Las buenas notas se han de elogiar, ensalzar, aplaudir, todo lo que queráis, pero jamás comprar. El trabajo del estudiante es estudiar. El nuestro es apoyarle en todo lo que necesite como estudiante y como persona. Reconocerle sus méritos, habilidades y ayudarle a aceptar sus limitaciones que también las tiene, como todo el mundo.

Además, cuando a pesar de la recompensa prometida, el niño no triunfa, la sensación de fracaso aumenta porque no ha conseguido la meta ni siquiera con los estímulos anunciados. Desde esta perspectiva, cuanto más grande es el premio, mayor es el malestar interior que provoca el fracaso y más disminuye la autoestima.

Yo no creo que sea una buena técnica prometer para aprobar. Otra cosa diferente es que toda la familia se alegre de los éxitos de uno de sus miembros, lo alaben y lo festejen. Llegan las notas, son buenas, todos nos ponemos contentos, felicitamos al triunfador y se celebra de la manera que a la familia le parezca más oportuna: yendo todos a cenar a su restaurante favorito, al parque de atracciones, regalando (¿por qué no?) aquello que tanta ilusión le hacía y que había pedido para Reyes... 

Quizás tú, como padre o madre, me dirías ahora que te acabo de dejar sin la única herramienta que conocías y ponías en práctica para motivar a tu hijo en sus estudios. En este caso te pregunto: ¿Te funciona? ¿Tu sentido común te dice que los premios que le has dado hasta ahora están dentro de unos límites razonables? ¿Acepta tu hijo que no siempre puede haber premios extras? Si ya tiene más de 10 u 11 años, ¿es consciente de que el regalo es un detalle para demostrar tu alegría por su éxito, pero que lo importante es lo que ha aprendido porque le servirá para aprender más y ser cada día más inteligente?

Si la respuesta a estas y otras preguntas similares es positiva, puedes seguir con tu sistema de motivación. Probablemente, junto al premio material pones en práctica otras estrategias de las cuales tal vez no eres consciente. 

Pero si los éxitos no llegan, los regalos son exagerados o sientes que tu hijo se está "materializando" e incluso haciéndote chantaje para estudiar, ("si no me compras la moto…") tal vez sea el momento de buscar otras técnicas de motivación más adecuadas.

Ayudar a tus hijos en la tarea escolar

En este enlace podéis acceder a un manual muy interesante sobre como debemos ayudar a los niños en su tarea escolar. Un gran reto.


https://onedrive.live.com/embed?cid=9003888C37336005&resid=9003888C37336005%211031&authkey=AOoY11zqFH7OSw4&em=2


miércoles, 1 de octubre de 2014

La toma de decisiones

Tomar una decisión, no es algo sencillo. Tomar una decisión significa escoger un camino, y esto implica renunciar a otro, es por ello que no siempre es fácil, surgen miedos y dificultades.

Es fundamental que enseñemos a los pequeños a ser autónomos en su toma de decisiones y responsables con las consecuencias de éstas, de esta forma no se dejarán influenciar por los demás y sabrán valorar entre las diferentes alternativas, no tendrán miedo a escoger lo que quieren, aunque para ello deban renunciar a algo.

Educarles para tomar decisiones

Tomar la decisión acertada en el momento preciso nos llevará a conseguir nuestros sueños y metas y en definitiva a ser felices. 

Beneficios de desarrollar la capacidad de tomar decisiones

  • Les ayuda a enfrentarse a los problemas.
  • Favorece su responsabilidad y autonomía.
  • Contribuye a su madurez personal
  • Les ayuda a conocer y lograr sus objetivos.
  • Hace que los niños ganen seguridad y confianza.
  • Reafirma su personalidad.

A lo largo de su crecimiento los pequeños tendrán que enfrentarse a muchas decisiones, algunas de ellas serán poco importantes, pero otras determinarán su camino.

 
Enseñar a los pequeños a tomar decisiones

¿COMO ENSEÑAMOS A TOMAR DECISIONES? PAUTAS

Debemos enseñar a los pequeños a perder el miedo a tomar decisiones. Cuando son pequeños no tienen que tomar decisiones, ya que los padres las toman por ellos, pero poco a poco debemos dejar que vayan tomando pequeñas decisiones. Ya que las decisiones van a tener mucha influencia en su vida, las consecuencias pueden ser irreversibles y por ello es fundamental que aprendan a decidir adecuadamente.

Pautas

  • Trabaja el autoconcepto del pequeño, que sepa como es y qué es lo que quiere y Trabaja su autoestima hazle ver que puede conseguir lo que se proponga. Trabaja su autocontrol
  • Enséñale a visualizar y analizar las diferentes opciones posibles ante una decisión.
  • Muéstrale que querer es poder. Que hay caminos y medios para llegar a ello.
  • Usa los ejemplos, que observe a los adultos y otros niños cuando tienen que tomar una decisión.
  • Haz que pierda el miedo a tomar decisiones,Enséñales que para mejorar hay que cambiar, y el cambio requiere decisiones. Que no teman el fracaso
  • Haz que se den cuenta de que decidir es un acto de libertad
  • Procura que desde pequeños vayan tomando sus propias decisiones, para que comprendan los riesgos de equivocarse y las ventajas de acertar
  • Que sean firmes, fracasar una vez podemos intentarlo de nuevo

PROCESO DE TOMA DE DECISIONES

  1. Pregúntale al niño que quiere, puede que lo sepa o puede que no, esta es una pregunta inicial, pero trabajaremos sobre su respuesta, para que el mismo sepa escoger.El primer momento es saber qué es lo que van a querer.

  1. Analiza las diferentes opciones con los pequeños.Ayúdale a escoger las que consideré mejores. Emplea el siguiente esquema (define motivos, objetivos, método a emplear, por escrito, con todas las decisiones hasta las que no son cruciales, para que generalicen) metas a corto, medio y largo plazo. El mejor mensaje sobre la toma de decisiones, proviene de escucharse a uno mismo.
    1. Que quiero: define motivos y objetivos
    2. Que opciones tengo para ello: define diferentes opciones a elegir
    3. Qué pasa si escojo cada una de las opciones: analiza las consecuencias de cada alternativa.
    4. Que tengo que hacer en cada opción: define el método a emplear.
    5. Que consigo en cada uno de los casos: define las consecuencias y beneficios de cada una de las alternativas.
  2. Ayúdale a escoger después de haber analizado cada opción.
  3. Ante las dudas, podemos hacer lo siguiente:Representación de la situación, una representación tipo que pasaría si hacemos esto, puede ayudarle a ver los beneficios y consecuencias de cada alternativa.
  4. Anímale a que lleve a cabo la decisión escogida, ha de ser firme con su decisión, ten paciencia, se comprensivo y enséñale a continuar con la decisión.
  5. Después de escoger reflexiona con el pequeño. Si la decisión no nos lleva a lo que queríamos, enséñale a volver atrás en el proceso e intentar algo nuevo, buscar otras opciones.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y pedagoga

domingo, 28 de septiembre de 2014

Libro recomendado ¿quién eres tú?

La mayor dificultad con la que nos enfrentamos en nuestro desarrollo emocional es que no nos han educado para pensar sobre lo que sentimos, por qué lo sentimos, ni cómo nombrarlo. Ni siquiera nos han enseñado a sentir. La educación se centra en el cerebro racional, y olvida casi por completo el cerebro emocional: ésta es su asignatura pendiente. Sin embargo, es cada vez más sabido y aceptado por todos que la inteligencia emocional es una de las herramientas más poderosas para lograr el éxito tanto en lo profesional como en lo personal, además de influir en la consecución de una vida plena. Lo más alentador e importante es que todos podemos desarrollar la inteligencia emocional, ya que se trata de habilidades y capacidades que se pueden entrenar. Gracias a la neuroplasticidad cerebral, lo que pensamos, hacemos y observamos modifica de manera sustancial nuestro cerebro. Es decir, el cerebro cambia según qué pensamos, hacemos y observamos. Por eso puede entrenarse, moldearse, adquirir nuevos hábitos, habilidades y patrones de pensamiento más positivos. En este libro, Laura Chica nos revela la importancia de educar las emociones y nos muestra el camino para que dejemos atrás el analfabetismo emocional.

¡Os recomiendo este maravilloso libro! Feliz semana.


La importancia de jugar con nuestros hijos.

La búsqueda de un hueco en nuestra apretada agenda para jugar con nuestros hijos, 
es casi tan importante para el desarrollo de los niños como que coman bien. Sin embargo, no es tarea fácil. Para muchos padres y madres hoy en día, requiere un esfuerzo en el día a día marcado por el estrés y el poco tiempo libre del que disfrutamos.

El juego es especialmente importante en la infancia, dado que los niños prefieren estar con sus padres.
Diversos estudios demuestran que las familias que han jugado con los niños durante su infancia han tenido menos problemas en la difícil etapa de la adolescencia. Así pues, los expertos recomiendan a los padres dedicar al menos media hora diaria a jugar con sus hijos.
Cuando los pequeños juegan agudizan sus sentidos -el tacto, la vista y el oído-, agilizan el movimiento de pies y manos, y fortalecen su capacidad mental. Pero esta actividad no sólo debe ser un mero entretenimiento, sino que ha de cumplir dos objetivos: convertirse en uno de los principales hilos conductores del amor entre padres e hijos y tener una vocación educativa.
Pero, ¿Cómo podemos jugar con ellos?

Después de los 8 Años:
Después de los 8 años los preferidos son los juegos que requieren mayores destrezas como rapidez mental, desgaste físico, mayor número de reglas y restricciones.

Debemos tener en cuenta a la hora de jugar, la opinión de nuestros hijos, debemos planificar con ellos lo que vamos a hacer juntos, así les hará sentirse partícipes de las acciones familiares y se sentirán parte implicada de la familia. También debemos de hacerles preguntas sobre lo que están haciendo, sin agobiarlos demasiado ni convertirlo en un interrogatorio.
Es muy importante establecer límites y felicitarlos por sus logros.
Así que no te lo pienses más y disfruta jugando con tus hijos, los recuerdos de la infancia son guardados para siempre, y jugar con tus hijos es la clave para comunicarse y conocerlo.

Por Mª Teresa Márquez Nieto-Sandoval


viernes, 26 de septiembre de 2014

Enseñar a gestionar la frustración

Aunque a veces lo más sencillo (y, probablemente, lo que más nos apetezca) sea evitar al niño las situaciones arriesgadas, peligrosas o molestas; éste es un comportamiento que no le aportará nada bueno en el futuro. ¿Quieres saber por qué?


 Gestionar la frustracion | Tiching


La sobreprotección deja al niño sin herramientas ni recursos propios para enfrentar el fracaso, ya que siempre acaba consiguiendo lo que quiere y no vivencia experiencias negativas, por lo que tampoco aprende a enfrentarse a ellas.
Enseñar a gestionar la frustración es una tarea complicada, tanto en casa como en clase, pero necesaria. El objetivo al final es enseñar a nuestro alumnado a ser felices, y para ello es necesario saber afrontar los errores y aprender de ellos. ¿Te faltan ideas para empezar? Te recomendamos algunas pautas a tener en cuenta:
  1. Da la vuelta a los fracasos: ¿Y si dejamos de hablar de fracasos y hablamos de nuevos retos? Todas las cosas que no salen como esperábamos son una nueva oportunidad de aprendizaje, lo importante es darse cuenta de dónde nos hemos equivocado para que no vuelva a ocurrir.
  2. Competir no es el objetivo: Potencia las actividades cooperativas en tu aula, que ganar no sea la principal motivación. Los valores que transmitimos de esta forma son mucho más constructivos y positivos, tanto para los más pequeños como para la sociedad en la que vivirán. No obstante, si incluyes algún juego competitivo, aprovecha para que aprendan a perder y a ganar, respetando siempre al contrario.
  3. Deja que vivan sus propias frustraciones: Intenta no pararles cuando estén a punto de equivocarse, deben hacerlo para poder aprender de ello. Así, además, fomentarás su iniciativa personal, su autonomía y evitaremos que tengan miedo a hacer las cosas por sí mismos. Son todo ventajas, ¿verdad?
  4. Marca objetivos razonables, pero que requieran esfuerzo: Adapta los retos a su edad y sus capacidades, pero confiando en que pueden llegar bien lejos. Acompáñalos durante el proceso, para recordarles que lo deben seguir intentando y deben abandonar ante la primera dificultad.
  5. Habla con ellos sobre cómo se sienten: Dales ocasión para que compartan sus sentimientos, sus errores y sus fracasos. Razonad juntos, para que entiendan lo que ha pasado y lo que ha salido mal. Será necesario haber creado previamente un clima de confianza y apoyo.